La Cooperación Internacional ha requerido implementar no solo esfuerzo de respuesta y operación para situaciones de emergencia, si no estrategias de fomento a la resiliencia de prevención y preparación a través de las acciones, los cuales juegan un papel fundamental para lograr una adecuada respuesta de los grupos especializados.
¿Qué es la resiliencia en el marco de los desastres? La resiliencia la definimos como la capacidad de adaptación que tiene el ser humano ante situaciones adversas. Para el caso de situaciones de desastres nos enfrentamos, por un lado a la capacidad de resiliencia de las y los afectados (víctimas-sobrevivientes) y por el otro el que tiene que ver con los equipos de respuesta, que es en la que centraremos este espacio.
La resiliencia en el marco de los desastres, significa fortalecer las capacidades del equipo que responderá a la emergencia, para que vayan correctamente equipados, especializados en la materia, preparados con protocolos de actuación, con buenas condiciones de trabajo y contenidos emocionalmente para mitigar su propia vulnerabilidad psicológica.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de las agencias especializadas en la materia, como la OCHA (Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios) quien funge como responsable de la coordinación en emergencias y desastres, destaca su apoyo a través de equipos como UNDAC (Equipo de las Naciones Unidas de Evaluación y Coordinación en Casos de Desastres) o INSARG (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate) encargados de normar a los grupos de búsqueda y rescate (USAR), activados como grupos especializados.
Al respecto, La Asamblea General de Naciones Unidas, distintas resoluciones como la 46/182, reconoció la necesidad de fortalecer y hacer más efectivos los esfuerzos colectivos para brindar asistencia humanitaria, asegurando una mayor preparación, respuesta rápida y coherente ante desastres de origen natural y otras emergencias.
Destacaré las responsabilidades de la OCHA, mismas que conllevan acciones de fomento a la resiliencia:
1. Coordinar, facilitar y movilizar la asistencia solicitada y requerida
2. Brindar los servicios que maximicen el uso eficiente de los recursos de asistencia humanitaria (gestión, diseminación de información: alerta temprana, Diagnóstico de Necesidades)
3. Movilizar recursos por medio de la preparación de llamamientos interagenciales, manejo de fondos y seguimiento financiero de las respuestas de los donantes.
4. Promover personal competente a través de programas de capacitación y actividades de desarrollo humano.
5. Asegurar que los planes de desarrollo incorporen medidas de mitigación, preparación y prevención de desastres.
6. Apoyar y fortalecer la capacidad nacional de respuesta a emergencias.
Por su lado, los Mecanismos de Protección Civil en la Unión Europea cuentan con 5 acciones enmarcadas las dos fases de la gestión del riesgo de desastres (prevención y preparación):
1. Programa de formación (nivel especialización)
2. Ejercicios a gran escala (práctica)
3. Programa de Evaluación de riesgos
4. Investigación de resistencia de emergencias
5. Refuerzo de alerta rápida
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